La importancia de una Banqueta

La verdad de la verdad es que uno pensaría que las banquetas no son importantes, pero lo son. Yo realmente no estoy muy segura todavía si es el Gobierno del Estado el que decide donde poner o no poner banquetas. ¿Será acaso que interviene en ocasiones que el terreno es propiedad privada y no se puede ni tomar una pequeña parte para hacer una banqueta? Quizás hay una conspiración alrededor de no contar con banquetas; puesto que una cosa es que estén mal pavimentadas o que no se pueda pasar por ellas porque ciertas personas han decidido estacionar sus coches o porque hay tanta vegetación que simplemente no se puede, y otra muy distinta que no hayan. Menciono la conspiración porque igual quieran que uno utilice el transporte público. Quizás quien sea quien decide poner o no poner banquetas no considera que la gente camina, tal vez quieran que nos pongamos gordos. No lo sé, a mi en verdad me gusta el caminar, me decido a caminar por muchas y diferentes razones: Es saludable, es económico y ese aspecto, debo confesar, es uno de los motivos más fuertes y latentes de por qué me decido a caminar. La verdad de los hechos es que muchos de los lugares a los que voy caminando están a cuatro o cinco cuadras de mi casa que se me hace ridículo tomar transporte; que en muchos de los casos tendría que ser taxi puesto que el camión tendría que estar esperándolo o bien no hay uno que me lleve directamente a donde voy o cerca. Es totalmente ridículo no contar con banquetas, caminar por la calle no es seguro y mucho menos cuando vas con niños y en especial cuando uno de ellos no puede distinguir cuando hay un riesgo. Nosotros cuando caminamos hacia nuestra meta; la mayoría de las veces o todas las veces mejor dicho, nos tenemos que ir por lo poco de banqueta, por el milagro de una banqueta, por la orilla en la calle o por ese lugar (que la verdad no sé como le llaman) pero que sirve para dividir la calle en dos para las distintas direcciones por donde deben ir los coches, pero en ocasiones la vegetación en ellas es tan molestosa sin contar con los distintos insectos que se esconden dentro de ella. Por último añadiré que aunque contara con un coche todavía caminaría. Quién lo diría que extrañaría las banquetas de mi querida Ciudad de México o de mi querido San Luis Potosí. Y ustedes queridos lectores ¿cuentan con banquetas?

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