Al Diablo con la Lectura a menos que sea por Placer entonces que se quede

Al Diablo con la Lectura a menos que sea por Placer entonces que se quede. En verdad que si y esto es tan cierto. Cuántas veces en la escuela te dejaron lecturas y lecturas a leer y realmente no podías con ellas, no tenías para cuando terminarlas y casi hasta las odiabas (claro hay sus excepciones), pero resulta ser que cuando te topabas con estas mismas lecturas por cuenta propia ya fuera que eran vacaciones, te las encontraste botadas en un rincón que estabas limpiando o por cualquier otra razón y las empezabas a leer; el apetito entonces por su contenido, por sus personajes, por el meollo de la historia nacía y crecía. Lo que indica que en muchas ocasiones la lectura por obligación no es recomendable. Una cosa es influenciar a la lectura, introducir la lectura dentro del salón de clases ya que estamos en la materia de español, o bien, decir y establecer la  importancia de leer y otra muy distinta obligar a alguien a hacerlo. A nadie le gusta que le digan qué hacer o si? No se trata de jugar a la psicología a la inversa (aunque en ocasiones funciona), de lo que se trata es, bien pongamoslo así: En un día de lluvia mamá e hijo salen a pasear, ha dejado de llover, pero tal agua que hace momentos caía desde el cielo se a convertido  en pequeños charcos aquí y allá y el niño gusta de brincar en ellos y salpicar el agua y la Mamá se enoja y le dice que no lo haga y entre más le dice que no; más es su entusiasmo por hacerlo. Creo que eso mismo hay que ponerlo en práctica dentro del ambiente de la lectura. Por tanto, al diablo la Lectura por obligación, aunque, debo confesar que en ocasiones gusta, pero es porque curiosamente quien nos obligo o bien, la razón por la cual nos vimos obligados a comenzar esta lectura ha atinado a nuestro estilo, nuestro gusto, nuestro interés, nos ha llamado la atención, pero en ocasiones creo que esto ocurre porque nos han pedido criticarla, analizarla y quizás nuestra mente piensa: “ahorita mismo la haré cachitos, la destrozaré y les mostraré que es injusto que me obliguen a leer tal por cual lectura, pero después lo que sucede es que nos vemos inmersos e insertos entre las palabras. Empezamos a hallarle sentido, a verlo claro, encontramos en ocasiones coincidencias, aciertos, familiaridades, encontramos algo que nos permite comunicarnos con otros. Por ello quizás son un acierto esta cuestión de los Talleres Literarios y los Clubs de lectura. En fin la lectura es un laberinto en el cual puedes perderte y muy placenteramente o bien encontrar la salida. Además oí por ahí que la lectura es exquisita. A devorarla se ha dicho.

Hablando de influenciar aquí te dejo un link exquisito: RevistaMilMesetas

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